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Tronos

El primer trono que procesionó la imagen de la Verónica, en el año 1944, fue en el de San Antón. Así lo hizo durante algún año más en la primera mitad de la década de los 40. 
Las portaban unas veces seis y otras cuatro, o doce agarraores. Pasando a 16, hasta llegar a los 32 de la actualidad.

En la década de los años 50 (1950? 1954), se vuelve a desfilar con el trono de San Antón pero con algún cambio. .

En 1955 la Verónica desfila sobre los hombros de 4 niños de la hermandad de La Caída que portan un sencillo trono.

Es en 1956 cuando en plena época de crisis la cofradía se cuenta con la ayuda de la hermandad del Paso Gordo para que porten seis de sus agarraores, el antiguo trono de San Antonio Abad que, de nuevo, es prestado a la Verónica.

Durante 1957 y 1958, desfiló sobre unas andas de otra imagen que ya no se utilizaban y que fueron cedidas a esta hermandad. 

En 1959 y, tras duras negociaciones, Cristóbal Sánchez consigue que la Hermandad del Cristo de la Antigua preste dos de sus ángeles para adornar el trono. Casualmente ángeles que en su día salieron del taller de D. José Díes López..

De 1960 a 1962 se vuelve a desfilar con el sencillo trono de 1955, es decir, sobre los hombros de cuatro cofrades.

En 1963, la Verónica pasa a desfilar sobre las mismas andas que lo hicieron en 1957 y 1958. Utilizarán las mismas durante veintidós Semanas Santas consecutivas, es decir hasta 1984. En varios años se cambió el aspecto de las mismas. Se pintaron marrones e, incluso, azules y blancas por ser los colores de la hermandad.

Así desfilaría hasta llegar a 1984 con un nuevo trono que fueron construidos por Fernando Reina Escribano en Tobarra y la colaboración en la parte metálica y brazos de iluminación con tulipas de Antonio Jiménez Ortiz. La estructura es de poliéster con lo que se consigue poco peso (aproximadamente unos 450 kilos repartidos entre 16 agarraores). A la vez se le dotó de unos faldones de terciopelo azul.

Tras ver varios proyectos para la construcción del nuevo trono nos decidimos por un escultor jienense: D. José Miguel Tirao Carpio. Desfilaría por primera vez totalmente acabado Jueves Santo de 2001. Presentando una canastilla o un modelo de canasto, plenamente Barroco, de formas ampulosas, turgentes y dinámicas, convertido en un prototipo seguido por buena parte de las Hermandades y Cofradías actuales, pero sin duda lo que más llama la atención, ha sido la talla realizada en la canastilla de la que se puede apreciar con plena rotundidad el volumen y profundidad de la misma, realizada al más puro estilo Barroco. Concebido en su diseño muy uniforme de volumen, en la canastilla no se presentan elementos que sobresalgan de sobremanera por encima de los demás, ofreciendo una visión compacta de todo el conjunto. En todo esto por hacer una mención especial de algunos de los elementos que componen el paso, se observa llamando la atención las esquinas del mismo, que se distinguen por meticuloso trabajo de acoplamiento a las formas, apreciándose varios elementos que la componen, en el frontal entremezclando su talla entre hojas y cartelas ajuntándose a las formas superiores e inferiores de la canastilla, y el lateral de la esquina transformándose en un elemento más de cuerpo central del paso. En el costero aparecen dos salientes rompiendo la línea del paso, coronados por sendos penachos, quedando perfectamente incorporados al conjunto. Las cartelas muy incorporadas al conjunto pero a su vez independiente, mostrando cuatro puntos centrales de la canastilla. En el centro de los laterales van colocadas dos magníficos detalles de la Santa Faz en plata (Realizados por Joyería Gema) y en los frontales el escudo de Tobarra y el monumento al tambor en relieve sobre madera de cedro. Completando el conjunto cuatro candelabros guardabrisa de cinco tulipas para luz artificial, dándole al paso una vista sobria y a la vez de movimiento. Diseñado conforme al interés de la Hermandad para varales y a su vez para procesionar en varias ocasiones durante la Semana Santa la canastilla realizada en cedro real brasileño, por ser esta una de las maderas más apreciadas y utilizadas para este tipo de trabajos, debido a que esta conjuga a la perfección textura, consistencia y peso. La canastilla presenta un equilibrio entre consistencia y diseño, realizada en cuatro paneles independientes entre sí, dos costeros y dos frontales ahuecados en su interior y con sus juntas de dilatación en las esquinas que absorben el movimiento con los cambios de temperaturas que se producen durante todo el año y del movimiento durante el desfile procesional.Una estructura interior realizada en hierro, para garantizar una firmeza suficiente para soportar tanto el peso de la canastilla como el movimiento al procesionar, y finalmente compuesto por cuatro varales de aluminio de seis metros de largos, material ampliamente utilizado en todo tipo de trabajos por su reconocida consistencia y resistencia, siendo a su vez forrados por chapa de madera y aglomerado de goma espuma forrado por terciopelo.De esta forma se consigue un equilibrio en el cual se entremezclan el diseño del paso con sus amplias formas ahuecadas y el reducido peso otorgados por los materiales empleados en su elaboración.Así llegamos al 12 de abril de 2001, Jueves Santo, sería la primera vez que procesionara la Verónica con su nuevo trono.